Puerta Estelar

 

No es que se vieran muchas en el rato que estuve, pero el cielo era espectacular. Además corría una agradable brisa que nos obligo a ponernos la sudadera.

Al día siguiente volvimos a salir bajo el oscuro cielo quirosano para ver si esa noche veíamos más que la anterior. Fue una noche mucho más limpia si cabe, pero las estrellas fugaces hacían su aparición muy de vez en cuando. Todo estaba en silencio hasta que, de repente, se comenzo a escuchar un siseo cada vez más fuerte hasta que se hizo atronador. Un bólido se estrello violentamente contra Dani, que quedó totalmente irradiado por una luz estelar.

Cuando todo pasó, no quedaba ni rastro de mi amigo. Desde ese preciso momento no dejo de asomarme todas las noches al profundo estelar, por si consigo ver algún vestigio de mi amigo...